Quirino Ordaz Coppel, el “bulto” del PRI, comenzó a labrar su derrota anticipada

POR: JORGE ARAGON

El rechazo a las decisiones presidenciales, imposicioncitas cien por ciento, emanadas desde las entrañas de Los Pinos, se han manifestado de manera abierta entre los priistas en la zona norte de la entidad. Quirino Ordaz Coppel, empresario mazatleco por herencia, no por esfuerzo personal, designado como “el bueno” para el Partido Revolucionario Institucional no las tiene todas consigo en la  que contienda por la gubernatura del Estado de Sinaloa.

La percepción generalizada, de propios y extraños al tricolor, es que no tiene la mínima posibilidad de ganar una contienda electoral, sobre todo por los oscuros antecedentes que impregnan un pasado que nadie quiere tocar, sobre todo en el área empresarial, pues aún no se ha aclarado acusaciones de fraudes en condominios).

Tampoco nadie trata las francachelas que organizaba en el Frankie’O, aquella discoteca propiedad del capo Francisco Arellano Félix, trasnochadas que le trajeron varios ataques de hemiplejía

Ahora, Quirino Ordaz es enviado a Sinaloa como el non plus ultra, como el único que puede “recuperar” la gubernatura para el PRI, cuando lo cierto es que es conocido solamente en la zona sur, básicamente en Mazatlán, de donde es oriundo. El puerto es paraíso para el “lavado de dinero” en consorcios hoteleros y en materia inmobiliaria.

Un claro ejemplo de que Quirino Ordaz Coppel es un candidato fallido es el soso evento que encabezó en Los Mochis, en el auditorio del ejido Jiquilpan, donde la militancia priista fue prácticamente obligada a presentarse y gritarle porras y vivas, pero sin convencimiento alguno.

Ahí, lo que se puso más de manifiesto, fue la presencia de “dinosaurios” de la política, algunos de ellos con historial nefasto en el mundo de los negocios, ante cuya sola mención de sus nombres nadie se dignó siquiera a sacudirse las manos. Nadie aplaudió cuando fueron mencionados.

A duras penas los organizadores del evento lograron llenar un pequeño auditorio, cuando se consideraba que debido a la “importancia” del evento, las huestes priistas iban a hacer masivo acto de presencia.

Algunos incluso comentaron que fueron dispuestos camiones en algunas comunidades del medio rural, los cuales se quedaron en espera de los pasajeros, ya que nadie, simplemente, decidió acudir.

El propio Quirino Ordaz puso de manifiesto que es un individuo totalmente desconocido en esta zona. Incluso, casi se puso de rodillas cuando imploró: “¡Échenme la mano… ayúdenme!”, grito, ante una asistencia que lo trataba como un total desconocido.

Todo esto pone en claro que ni en el mismo PRI están conformes con esta imposición presidencialista, pues desde la ciudad de México se armó un tinglado enfocado a jugarle “las contras” al Gobernador Mario López Valdez, a quien prácticamente le ataron las manos y los pies para poder decidir en su sucesión.

La percepción generalizada es que Quirino Ordaz fue enviado a perder, y ponerle en bandeja de plata la posibilidad de la victoria a los otros partidos coaligados, mencionándose con mucha insistencia que el probable vencedor de la contienda electoral del 5 de junio próximo podría ser el uaseño Héctor Melesio Cuén Ojeda.

Pese a todos los esfuerzos que se están haciendo para buscar que la gente entienda que “Quirino es el bueno”, nada está escrito y lo más probable, dicen, es que pierda la elección, todo por culpa de una decisión centralista, que en lugar de buscar la victoria semeja anhelar todo lo contrario: que el PRI pierda antes de iniciar siquiera las campañas.

Entre los esfuerzos de Quirino por ser aceptado por los priistas está la compra ya de “acciones” o voluntades en varios periódicos y noticieros de Sinaloa, que lo empezaron a ayudar distorsionando los escenarios políticos, como estrategia para ir vendiendo la idea de que es el “bueno”, cuando viene en calidad de bulto o perdedor.

En su salud lo hallarán.