Juan Pablo Yamuni, auténtico sinvergüenza  

POR: JORGE ARAGÓN

Larga secuela de irregularidades y delitos durante su paso por la Unidad de Transparencia y Rendición de Cuentas rimero se le consideró un “zar anticorrupción”.

Bastaría un breve lapso de tiempo para que la gente se dio cuenta que solamente se trataba de un sinvergüenza que, bajo el cobijo del entonces gobernador, Mario López Valdez, fue nombrado como jefe de la Unidad de Transparencia y Rendición de Cuentas, una de las novedades administrativas de un Malova hoy arropado por el desprecio de la sociedad y que prácticamente vive en el ostracismo político.

Ya está consignado en medios informativos. A Yamuni Robles el mote de “zar anticorrupción” le quedó muy grande en poco tiempo.

Nunca dio la cara, y mucho menos movió un dedo cuando presupuestos de áreas tan sensibles como Educación y Salud iban directo a las arcas personales de sus compañeros de gabinete y, cuando se le cuestionaba, su defensa estribaba en que apelaba a la “secrecía por ley”.

Sí, la ley del sinvergüenza, dirían otros.

Juan Pablo Yamuni fue titular de una dependencia que estaba obligada a auditar de forma permanente y acuciosa el manejo de los recursos de las dependencias estatales, sus procedimientos, en qué se gasta, cómo, por qué… No puede decir, como repite, que tiene las manos limpias.

Hay que recordar también que fue parte, directamente o a través de sus representantes, de la manipulación de contratos por más de 700 millones de pesos para la compra de medicinas a la empresa Nadro SA de CV, pasando por encima de la Ley Federal de Adquisiciones. La Unidad de Transparencia que representó durante cinco años estuvo presente y firmó las adjudicaciones y él solo se hizo de la vista gorda.

Otros continúan preguntándose ¿dónde estaba Yamuni cuando Malova compró sin licitación un avión Falcon que costó 1.8 millones de dólares a los contribuyentes? ¿O cuando se adquirieron mil juegos de placas a una empresa china en medio del escándalo? ¿O cuando el gobierno estatal volvió a comprar placas a los mismos proveedores sin importarle que la primera compra, por anómala, hubiese sido observada? ¿Qué hizo el panista? ¿

Otro caso que sigue dando de qué hablar es la venta de terrenos del ingenio azucarero para construir el teatro.

En fin. Una larguísima secuela de irregularidades o acciones delictivas que aún está sin resolver, pese a que en algunos casos incluso se han extendido órdenes de aprehensión.

Atrás de todo esto se encuentra un político que pretende convertirse nuevamente en diputado local: Juan Pablo Yamuni.