Refuerzos del ‘Mencho’ para apoyar a Los Chapitos desataron ataques de La Mayiza en el sur de Sinaloa

La revelación del Secretario de Seguridad y Protección Ciudadana, Omar García Harfuch, sobre una alianza entre el fallecido Nemesio Oseguera Cervantes, El Mencho, y una facción de Los Chapitos coincide con uno de los momentos más críticos de la guerra interna del Cártel de Sinaloa, desatada por la captura y traslado de Ismael El Mayo Zambada a Estados Unidos.

De acuerdo con el funcionario federal, el exlíder del Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG) brindó apoyo financiero y de personal a una facción de Los Chapitos en el sur de Sinaloa, una región que desde finales de 2024 se convirtió en escenario de enfrentamientos, movilización de células armadas, hallazgo de campamentos clandestinos y operativos militares.

Aunque García Harfuch no identificó a qué grupo específico de Los Chapitos se refería, los antecedentes de seguridad apuntan al núcleo encabezado por Iván Archivaldo y Jesús Alfredo Guzmán Salazar, quienes enfrentaron una creciente presión de la facción conocida como La Mayiza, integrada por operadores históricos y familiares de Ismael El Mayo Zambada.

La disputa tuvo uno de sus principales frentes en el corredor Mazatlán-Concordia-Rosario-Escuinapa, una franja estratégica por su conexión con Nayarit, Durango y la costa del Pacífico.

Esa región es considerada clave para el trasiego de drogas, el movimiento de armamento, el traslado de operadores y la comunicación entre células criminales asentadas en el sur de Sinaloa y estados vecinos.

A medida que avanzó la confrontación entre Los Chapitos y La Mayiza comenzaron a multiplicarse los reportes de enfrentamientos armados, bloqueos, convoyes y movimientos irregulares en municipios como Rosario, Concordia y Escuinapa.

Campamentos de adestramiento del CJNG

Uno de los hallazgos más relevantes ocurrió en diciembre de 2025, cuando fuerzas federales localizaron y desmantelaron al menos dos campamentos clandestinos en Escuinapa.

Durante las acciones fueron asegurados artefactos explosivos improvisados, cargadores, cartuchos, baterías y equipo utilizado para operaciones tácticas.

El hallazgo fue interpretado por autoridades como evidencia de una presencia permanente de grupos armados en una zona donde la disputa territorial se había intensificado. Los campamentos eran del CJNG y eran utilizados para alistar a personal en apoyo del Cártel de Sinaloa.

Tras los aseguramientos, el gobierno federal desplegó 180 elementos militares adicionales para reforzar la seguridad en el municipio y evitar que la región quedara bajo control de alguna de las facciones enfrentadas.

Fuentes de seguridad consultadas en distintos momentos señalaron que los campamentos funcionaban como puntos de concentración, vigilancia y descanso para células armadas que operaban en la zona serrana y en los accesos hacia Nayarit.

Los hallazgos coincidieron con versiones de inteligencia que advertían sobre la llegada de refuerzos externos para sostener posiciones de Los Chapitos en el sur del estado. Meses después, la violencia volvió a escalar.

​Los Chapitos refuerzan su arsenal

En mayo de este año, elementos de la Marina detuvieron a 13 presuntos integrantes de Los Chapitos cerca de la caseta de El Rosario, sobre la autopista Tepic-Mazatlán, tras una agresión armada contra fuerzas federales.

A los detenidos les fueron aseguradas armas largas, casi dos mil cartuchos, decenas de cargadores, chalecos tácticos y artefactos explosivos improvisados.

El decomiso confirmó el nivel de militarización alcanzado por las células que operan en esa región.

Para especialistas en seguridad, el dato aportado ahora por Harfuch ayuda a explicar parte de lo ocurrido en el sur de Sinaloa durante los últimos meses.

La hipótesis es que la facción de Los Chapitos enfrentaba una presión creciente de La Mayiza y requirió apoyo externo para evitar perder posiciones estratégicas.

Ese respaldo habría llegado desde el CJNG mediante financiamiento, recursos logísticos y personal armado

CJNG y su rivalidad histórica con La Mayiza

La declaración del Secretario también confirma una posibilidad que durante meses había sido planteada por analistas y fuentes de inteligencia: que el CJNG encontró una oportunidad para intervenir indirectamente en la guerra interna del Cártel de Sinaloa apoyando a una de las facciones en conflicto.

No se trataba necesariamente de una alianza permanente ni de una integración entre organizaciones, sino de una convergencia de intereses.

Mientras Los Chapitos buscaban contener el avance de La Mayiza en el sur de Sinaloa, el CJNG podía debilitar a una estructura históricamente rival sin involucrarse de manera abierta en el conflicto.

Los episodios registrados en Escuinapa, Rosario y Concordia durante los últimos meses muestran precisamente el escenario descrito por García Harfuch, una región sometida a intensa presión criminal, donde campamentos clandestinos, células armadas, explosivos improvisados y enfrentamientos constantes reflejaban una disputa que iba mucho más allá de las fronteras tradicionales del Cártel de Sinaloa.

La revelación del funcionario aportó ahora una pieza adicional al rompecabezas, y es que detrás de esa batalla territorial existió, al menos por un periodo, apoyo financiero y de personal del CJNG hacia una facción de Los Chapitos que intentaba resistir el avance de sus rivales en el sur del estado.